Cuando una persona tiene litiasis y el dolor aparece en forma de cólicos, una de las dudas más comunes es qué procedimiento conviene y por qué. La respuesta casi siempre depende de dónde está el cálculo: eso es lo que orienta la elección entre ureteroscopia flexible vs semirrígida que cambia según la ubicación del cálculo urinario, junto con detalles como el tamaño, la anatomía y el plan de fragmentación con láser.
¿Qué es la ureteroscopia y cuándo se indica?
La ureteroscopia es un procedimiento endoscópico mínimamente invasivo. Consiste en introducir un ureteroscopio por la uretra, pasando por la vejiga, para llegar al uréter y, cuando se requiere, al riñón. Con esta técnica se pueden tratar cálculos ureterales y cálculos renales, ya sea fragmentándolos con láser o retirándolos con instrumentos diseñados para captura y extracción.
Suele indicarse cuando el cálculo no se expulsa solo, cuando genera dolor persistente, obstrucción, infección, compromiso de la función renal, o cuando por tamaño y ubicación la litotricia extracorpórea por ondas de choque no resulta la mejor alternativa. Frente a la nefrolitotomía percutánea, la ureteroscopia evita incisiones en la piel, lo que reduce el trauma del procedimiento en casos seleccionados.
Fundamentos del tratamiento endoscópico de la litiasis urinaria
El valor principal del tratamiento endoscópico de la litiasis es la visión directa del cálculo. Eso permite decidir en el momento si conviene pulverizarlo con láser, fragmentarlo en partes recuperables o extraerlo si es posible. Según la Asociación Europea de Urología, la ureteroscopia es tratamiento de primera línea para cálculos ureterales de cualquier tamaño.
Este enfoque también ayuda a reducir fragmentos residuales cuando la estrategia de fragmentación y extracción se adapta bien a la ubicación del cálculo y al diámetro del uréter.
Ventajas de la ureteroscopia frente a otros tratamientos
En comparación con la litotricia extracorpórea, la ureteroscopia suele lograr mayores tasas de eliminación completa del cálculo en una sola intervención, con menos necesidad de repetir procedimientos, sobre todo en ciertos tamaños y ubicaciones. Comparada con la nefrolitotomía percutánea, se considera menos invasiva en muchos escenarios, ya que el acceso se hace por vías naturales.
Diferencias principales entre ureteroscopio flexible y semirrígido
Aunque ambas opciones son endoscópicas y comparten parte del equipamiento (como las fibras de láser), no son intercambiables en todos los casos. El tipo de ureteroscopio cambia la forma de acceder al cálculo, la maniobrabilidad dentro del tracto urinario superior, el tamaño del canal de trabajo y la estabilidad del instrumento.
Características del ureteroscopio semirrígido
El ureteroscopio semirrígido es más recto y con flexión limitada (por lo general entre 15 y 30 grados). Su diámetro suele estar entre 6.5 y 9.5 French, con un canal de trabajo amplio que permite buen flujo de irrigación y entrada cómoda de instrumentos para fragmentación y extracción.
Por su rigidez, resulta especialmente estable para avanzar en el uréter distal y, en muchos casos, el uréter medio. Esa estabilidad suele traducirse en procedimientos ágiles cuando la anatomía acompaña.
Características del ureteroscopio flexible
El ureteroscopio flexible se diseñó para “doblarse” y alcanzar zonas donde el semirrígido no llega, con deflexión activa de hasta 270 grados. Esto permite acceder al sistema colector renal y a los cálices, incluidos los inferiores, donde a veces se alojan cálculos difíciles.
Su diámetro típico (7.5 a 8.5 French) favorece el paso por uréteres estrechos y reduce la necesidad de dilatación ureteral en muchos casos. Cuando se trata de cálculo renal, su maniobrabilidad suele marcar la diferencia.
Comparación de capacidades técnicas
El semirrígido suele ser más duradero y con menor costo operativo, mientras que el flexible aporta una versatilidad anatómica superior. Ambos permiten ablación con láser. Cuando se cuenta con ureteroscopia flexible digital, la calidad de imagen puede mejorar y ayudar en procedimientos complejos, sobre todo en el riñón.
Cómo influye la ubicación del cálculo en la elección de la técnica
La ubicación del cálculo es el punto de partida. No es lo mismo trabajar en el tercio distal del uréter que dentro de un cáliz renal. La accesibilidad cambia, el ángulo cambia y también cambian los riesgos de dejar fragmentos residuales o de provocar irritación ureteral.
Cálculos en uréter distal: cuándo elegir ureteroscopia semirrígida
Cuando el cálculo ureteral está en el tercio distal, el semirrígido suele ser la primera opción. El trayecto es más directo y la necesidad de gran deflexión es baja. Esto tiende a reducir complejidad técnica y tiempo operatorio.
Se han reportado tasas de éxito superiores al 95% en cálculos distales tratados con ureteroscopia semirrígida según Journal of Endourology. En la práctica, también puede ayudar a disminuir la probabilidad de dolor postoperatorio intenso, aunque cada caso varía.
Cálculos en uréter medio y proximal: consideraciones especiales
En uréter medio y proximal la anatomía suele ser menos “recta”. Hay más curvas y más variación entre pacientes. Por eso, con frecuencia se prefiere la ureteroscopia flexible, especialmente cuando el cálculo está alto o cuando se espera que la maniobra con semirrígido sea limitada.
En determinados pacientes se coloca un catéter doble J antes del procedimiento, con el objetivo de lograr dilatación pasiva y mejorar el acceso. La decisión depende del tamaño del cálculo, el calibre ureteral, el grado de obstrucción y hallazgos de imagen.
Cálculos renales: por qué se prefiere la ureteroscopia flexible
Para cálculos renales, la ureteroscopia flexible suele ser la vía de elección dentro de este enfoque endoscópico. El riñón tiene una anatomía compleja y el acceso a cálices inferiores, medios y superiores requiere deflexión amplia.
Es especialmente útil en cálculos menores de 2 centímetros, en diversas localizaciones renales, siempre que el caso sea adecuado para esta técnica y el objetivo sea maximizar la eliminación del cálculo con mínima invasión.
Factores adicionales que determinan la selección del instrumental
Aunque la ubicación manda, hay elementos que pueden inclinar la balanza. La meta es aumentar la probabilidad de resolver el problema en una sola intervención y reducir complicaciones.
Tamaño y dureza del cálculo ureteral
Un cálculo grande suele requerir más tiempo de fragmentación con láser y, si está en una zona accesible, el semirrígido puede ser conveniente por su canal de trabajo más amplio. La composición influye: algunos cálculos son más duros y demandan más energía y paciencia durante la fragmentación.
Cuando se anticipa mucha carga de fragmentos, el plan puede combinar pulverización fina con extracción selectiva, siempre evaluando el riesgo de dejar fragmentos residuales.
Anatomía del paciente y dilatación ureteral
No todos los uréteres se comportan igual. Estrechamientos (estenosis), curvaturas marcadas o antecedentes de procedimientos pueden hacer que el flexible sea más seguro o, por lo menos, más viable.
La dilatación ureteral puede ser mecánica durante el acto operatorio o pasiva mediante catéter doble J previo. Esa decisión se toma según el riesgo de trauma ureteral, el acceso esperado y la necesidad de trabajar con comodidad dentro del uréter.
Uso de láser y técnicas de fragmentación
El láser Holmium:YAG se usa con semirrígido y flexible. En términos prácticos, la eficiencia depende del acceso, del espacio para irrigación, de la visibilidad y del tipo de estrategia: pulverización (“polvo”) o fragmentación con retiro.
Si el canal de trabajo es más amplio, puede mejorar el control de irrigación y la extracción; si la ubicación es compleja, la flexibilidad puede ser lo que permita terminar el procedimiento con buen resultado.
Procedimiento: anestesia, duración y stent ureteral
Aunque la técnica cambia según el ureteroscopio, el flujo del procedimiento suele seguir pasos parecidos: preparación, acceso endoscópico, localización del cálculo, fragmentación o extracción y decisiones sobre el stent ureteral.
Preparación y profilaxis antibiótica
Se evalúa al paciente con estudios de imagen recientes y, por lo general, con urocultivo. La profilaxis antibiótica se guía por protocolos internacionales y factores de riesgo. Las guías de la Asociación Europea de Urología mencionan antibióticos profilácticos en procedimientos ureteroscópicos.
Si hay infección activa, lo más prudente es tratarla primero según indicación médica, ya que la manipulación del tracto urinario superior puede aumentar el riesgo de complicaciones infecciosas.
Posición del paciente y anestesia
La ureteroscopia se realiza en posición de litotomía y suele requerir anestesia general o regional. El tiempo operatorio varía, muchas veces entre 30 y 90 minutos, según la ubicación del cálculo, su tamaño, si hay múltiples cálculos, y el tipo de ureteroscopia (flexible o semirrígida).
Durante la fragmentación con láser, el control de la irrigación y la visibilidad es clave para trabajar con precisión y mantener seguridad.
Colocación del stent ureteral postoperatorio
Es común colocar un stent ureteral (catéter doble J) al terminar, en especial si el procedimiento fue prolongado, si hubo edema ureteral, si se trabajó en riñón con flexible o si se espera que fragmentos residuales puedan causar obstrucción.
Ese stent ayuda al drenaje y a la cicatrización. El tiempo de permanencia varía, con frecuencia entre 1 y 4 semanas, según el criterio clínico y la evolución del paciente.
Recuperación y complicaciones según el tipo de ureteroscopia
La mayoría de las personas se recupera en poco tiempo, pero es normal tener molestias transitorias. La presencia de stent ureteral suele explicar buena parte de los síntomas postoperatorios.
Qué esperar después del procedimiento
Pueden presentarse ardor al orinar, urgencia urinaria, orina con algo de sangre y cólicos leves. Estos síntomas suelen mejorar con analgésicos indicados y buena hidratación, siguiendo recomendaciones médicas.
Si se dejó catéter doble J, es común sentir incomodidad lumbar o pélvica intermitente, sobre todo al orinar o al hacer esfuerzo.
Fragmentos residuales y seguimiento
Aunque la ureteroscopia suele dejar menos fragmentos residuales que la litotricia extracorpórea por ondas de choque, el seguimiento es importante. Muchas veces se pide una imagen de control entre 4 y 6 semanas para confirmar eliminación completa y revisar función renal, según el caso.
Si quedan fragmentos, el manejo depende del tamaño, síntomas y riesgo de nuevos episodios de obstrucción.
Cuándo acudir a urgencias: señales de alarma
Se recomienda buscar atención urgente si aparece fiebre persistente, escalofríos, dolor fuerte que no cede con analgésicos, vómitos persistentes o imposibilidad de orinar. Estos signos pueden sugerir infección, obstrucción o complicaciones que requieren evaluación inmediata.
Preguntas frecuentes sobre ureteroscopia flexible vs semirrígida
¿Cuál es más efectiva para cálculos pequeños?
Las dos pueden ser muy efectivas en cálculos pequeños. La clave suele ser la ubicación: un cálculo distal se resuelve bien con semirrígida, mientras que uno renal normalmente requiere flexible.
¿La recuperación es diferente entre ambas técnicas?
En general es parecida. Donde más se nota diferencia es si se deja stent ureteral y cuánto tiempo permanece. El diámetro del instrumento y el tiempo del procedimiento también influyen en molestias temporales.
¿Cuándo se requiere repetir el procedimiento?
La repetición es poco frecuente, por lo general por cálculos complejos, múltiples, difíciles de acceder o por fragmentos residuales relevantes. También puede ocurrir si la anatomía limita el avance o si se prioriza seguridad y se programa un segundo tiempo.
¿La ureteroscopia siempre requiere láser?
No siempre. Si el cálculo es pequeño y se puede extraer completo con canastilla u otro dispositivo, puede no ser necesario fragmentarlo. Cuando el cálculo es grande o duro, el láser suele ser el método principal.
¿Qué molestias da el catéter doble J y cuánto duran?
Puede causar urgencia urinaria, ardor, dolor en la parte baja del abdomen o en la espalda, y sangre en la orina intermitente. Lo usual es que mejore con manejo médico y desaparezca al retirar el catéter, en el plazo indicado por el urólogo.
¿Se puede volver a trabajar o hacer ejercicio rápido?
Muchas personas retoman actividades livianas en pocos días, dependiendo del dolor, el tipo de trabajo y si hay stent ureteral. Para ejercicio intenso, conviene esperar la recomendación médica, sobre todo si hay sangrado o cólicos.
Elegir entre ureteroscopia flexible y semirrígida no se trata de “una mejor que la otra”, sino de escoger la herramienta correcta para el sitio del cálculo, el tamaño y el contexto clínico. Con buena planificación, seguimiento y control de fragmentos residuales, la mayoría de los casos se resuelve con alta tasa de éxito y recuperación favorable. La conversación con urología debe enfocarse en la ubicación del cálculo, el plan de láser, la necesidad de stent ureteral y las señales de alarma.
La mejor decisión suele partir de ureteroscopia semirrígida que cambia según la ubicación del cálculo urinario.